01 · Portada
Vender la sensación, no el inventario
El encargo traía reglas duras: nunca la palabra «hotel», nunca el número de habitaciones, nunca competir con las plataformas en su terreno. Lo que queda cuando quitas eso es lo que de verdad vende un alojamiento pequeño: el sitio y la calma.
La portada abre con «Un refugio entre cal y sombra», las coordenadas del pueblo y el precio de la reserva directa. Debajo, el buscador de fechas. La marca primero, la transacción a un dedo de distancia.
02 · Habitaciones
Cuatro tipologías, cuatro historias
No se listan unidades: se presentan tipologías, cada una con lo que la hace distinta — una terraza, un jardín, una sombra que cae a otra hora.
Es la traducción literal de la regla del cliente. Se enseña todo lo que hay que enseñar para decidir, sin convertir la página en un parte de ocupación.
03 · El pueblo
El entorno también se reserva
Quien elige Benalmádena Pueblo en vez de la playa lo hace por el pueblo. Esta página vende ese entorno — las calles, las vistas, el ritmo — y de paso ataca las búsquedas de destino, que son las que traen tráfico antes de que exista la intención de reservar.
04 · Reservar
La reserva directa, con ventaja
El motor de reservas vive dentro de la web, con su propio descuento de bienvenida para la reserva directa. Es el argumento honesto frente a las plataformas: aquí sale mejor, y aquí el trato es con la casa.
Las plataformas siguen existiendo y se mencionan en tono neutro. No se pelea contra ellas: se da una razón para no usarlas.
05 · Cómo llegar
Sin recepción, sin problema
El alojamiento funciona con self check-in y sin recepción permanente. Eso, que podría leerse como una carencia, se convierte en página propia: cómo llegar, dónde aparcar y cómo entrar con tu código.
Hay además check-in online para quien ya tiene reserva, y es lo que hace que el modelo se sostenga sin personal en mostrador.
06 · Inglés y francés
Tres idiomas, una sola voz
Las nueve páginas existen en español, inglés y francés. No es una traducción automática encima del español: cada idioma mantiene el registro de la marca, incluidas las reglas de qué palabras no se usan.
Para un alojamiento de la Costa del Sol eso no es un extra — es la mitad de los huéspedes.