En los últimos meses, la pregunta ya no es si podemos usar inteligencia artificial, sino cuándo tiene sentido hacerlo. Entre agentes de IA, automatización y promesas de “trabajadores digitales”, es fácil caer en el hype y automatizar cosas que no deberían automatizarse.
La regla básica es sencilla, pero incómoda:
👉 la IA no arregla procesos rotos, solo los acelera.
Un error común es preguntar:
“¿Cómo uso IA para esto?”
La pregunta correcta es:
“¿Este proceso ya funciona bien sin IA?”
Si la respuesta es no:
entonces automatizar con IA solo amplifica el caos.
La IA funciona mejor cuando el problema:
Un proceso es buen candidato para IA cuando cumple varias de estas condiciones:
Ejemplos típicos:
Asistentes internos que conectan varias herramientas
La IA no es buena opción cuando:
Una frase muy repetida (y muy cierta) en comunidades técnicas:
Si no puedes explicar la lógica de decisión, no la automatices con IA.
No toda IA es un agente.
Un chatbot:
Un agente de IA:
Dicho simple:
👉 los agentes no solo hablan, trabajan.
Pero ojo: más autonomía implica más responsabilidad en diseño, control y observabilidad.
Antes de introducir IA, pregúntate:
Si respondes “sí” a la mayoría, entonces la IA tiene sentido.
Si no, primero arregla el sistema.
Puntúa de 1 a 5:
👉 18 puntos o más: buen candidato para IA
👉 Agente de IA solo si necesita decidir y actuar, no solo responder
La IA no es magia. Es una herramienta de amplificación.
Cuando el proceso es bueno, la IA lo hace increíble.
Cuando el proceso es malo, lo hace más rápido… y más caro.
Para ofrecerte la mejor experiencia, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a información de tu dispositivo. Al aceptar estas tecnologías, nos permites procesar datos como tu comportamiento de navegación o identificadores únicos en este sitio. Si no aceptas o retiras tu consentimiento, algunas características y funciones podrían verse afectadas.